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Lavamiento de pies

Lavamiento de pies

“Ustedes también deben lavarse los pies el uno al otro.”

Lavamiento de los pies es una ordenanza del Nuevo Testamento, así como la Cena del Señor y el bautismo de agua.

Pablo dijo ” retened las instrucciones” (observaciones especiales).

1 Corintios 11:1-2: Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo. Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué.

El lavado de pies fue mandado por Cristo y dado por su ejemplo personal.

Juan 13:1-17:
(1) Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.
(2) Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase,
(3)sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba,
(4) se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.
(5) Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.
(6) Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies?
(7) Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.
(8) Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.
(9) Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza.
(10) (10) Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos.
(11) (11) Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.
(12) (12) Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho?
(13) (13) Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy.
(14) (14) Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.
(15) (15) Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.
(16) (16) De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió.
(17) (17) Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.

Se dio a la iglesia del Nuevo Testamento para que se practicara perpetuamente hasta que Cristo venga de nuevo.

Los discípulos de Cristo lo hicieron en ese día. Nosotros, como discípulos de Cristo, debemos hacerlo en nuestros días.

Juan 13:14-15:
(14) (14) Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.
(15) (15) Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.

Al participar literalmente de esta ordenanza, revela y enseña una lección y una bendición espirituales.

Juan 13:16-17:
(16) (16) De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió.
(17) (17)Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.

Algunas personas hoy argumentan que Jesús y sus discípulos simplemente estaban practicando una costumbre oriental de lavar los pies sucios de los demás.

Si eso fuera Pedro no se habría sorprendido por lo que Jesús estaba haciendo.

Juan 13:6-7:
(6) Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies?
(7) Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.

La vieja costumbre era que la gente se lavara los pies.

Génesis 18:4: Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol,

En esta noche más solemne – la noche de su traición – Jesús instituyó algo nuevo: la ordenanza del Nuevo Testamento de lavar los pies.

Se nos manda lavar los pies por la cabeza de la iglesia del Nuevo Testamento, Jesucristo.

Jesús dijo: “También debéis lavaros los pies.”

Juan 13:14: Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.

Deber significa obligación, deber obligatorio.

Otros usos de la palabra “deber”:

Amarse unos a otros no es una opción.

I Juan 4:11: Amados, si Dios nos ha amado así,debemos también nosotros amarnos unos a otros.

Obedecer a Dios no es una opción.

Hechos 5:29: Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.

Orar no es una opción.

Lucas 18:1:También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar,

La ordenanza del lavado de pies no es una opción.

Participar de esta observancia doctrinal es una prueba de comunión.

Juan 13:8: Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.

Sabiendo y querer negarse de participar de esta ordenanza, Jesús dijo: “No tienes parte conmigo”

Esta ordenanza enseña una lección espiritual.

Juan 13:14, 16:
(14) (14) Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.
(16) (16) De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió.

Independientemente de la edad, la inteligencia, la prosperidad material o la posición en la iglesia, nos humillamos para lavarnos los pies los unos a otros.

Romanos 12:3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

El orgullo es la razón por la que muchas personas se niegan a practicar esta ordenanza.

El lavado de pies fue practicado por la iglesia después de esta fecha.

1 Timoteo 5:9-10:
(9) Sea puesta en la lista sólo la viuda no menor de sesenta años, que haya sido esposa de un solo marido,
(10) (10) que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos; si ha practicado la hospitalidad; si ha lavado los pies de los santos; si ha socorrido a los afligidos; si ha practicado toda buena obra.

Una viuda debe haber practicado la ordenanza de lavar los pies en una congregación local como una cualificación necesaria para que ella sea cuidada por la iglesia. Mostró su humildad y comunión con los santos.

Debe hacerse en decencia y en orden.

1 Corintios 14:40: Que todas las cosas se hagan decentemente y en orden.

Los hermanos de Cristo lavan los pies de su hermano, y las hermanas de Cristo lavan los pies de su hermana.

Hay una bendición al obedecer a Dios y participar en esta ordenanza.

Juan 13:17: Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.

Todos los que verdaderamente aman a Cristo están dispuestos a obedecer a Cristo.

Juan 14:15: Si me amáis, guardad mis mandamientos.